lunes, 28 de octubre de 2013

Tocar fondo

Dice Esther Tusquets:

"A lo largo de mi vida he tocado fondo muchas veces. Tocar fondo significa estar hundida en la más siniestra miseria y no vislumbrar posibilidad de salir a flote, no sentirte capaz del enérgico taconazo que haría emerger tal vez a la superficie, ni abrigar la esperanza de que una mano amiga baje en tu ayuda. La verdad es que yo nunca me había sentido orgullosa de mi misma."

Muchas veces he pensado en este fragmento. Por lo que dice, y por lo que para mí significa. Muchas veces he tocado fondo, e incluso, he vivido en ese fondo largas temporadas...

Tocar ese fondo, en soledad, con la permanente sensación de incomprensión, y la falta de aire, que te asfixia, que te nubla la vista, para no ver la salida, ni las manos, ni nada de nada.

Ese fondo en el que se sustenta buena parte de lo que eres, ese fondo que nadie ve, que nadie mira...

Tocar fondo. En silencio. En soledad.

Tocar fondo.

Y dar un taconazo de orgullo, que te levanta, te saca a flote, boqueando con ansia para recibir todo ese aire que te ha faltado tanto tiempo, y que inunda tus pulmones con rabia. Esa rabia que te acelera, que te espolea, que te llena de adrenalina, y te recuerda de donde vienes, y a donde volverás, si dejas de quererte, si no dejas que te quieran.

Tocar fondo, y seguir viviendo. Porque la vida es un continuo viaje de abajo a arriba, y de arriba a abajo. Y nosotros sólo estamos nadando...

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