Según Elena Fortún,
El miedo es aquello que nos atenaza cuando debemos tomar decisiones importantes, aquello que nos nubla el entendimiento cuando necesitamos pensar con claridad; aquello, en definitiva, que no nos permite ser quienes deberíamos ser, y nos obliga a vivir una vida que no nos llena.
O sea, que una vida llena de miedo nos va a impedir ser quienes deseamos ser. No? Es decir, el miedo está detrás de nuestra falta de inciativa, de nuestra inacción, de nuestra pasividad...
O tal vez nos escudamos en el miedo, para no ser quienes deseamos. Terror, pánico, timidez... El miedo en cualquiera de sus niveles determina las cosas que vivimos, pensamos, tenemos, y hasta deseamos. Y sólo cuando lo perdemos, podemos de verdad disfrutar o sufrir de nuestra vida. Porque muchas veces las decisiones que tomamos ("Somos decisiones", digo a menudo) nos llevan por caminos que no nos apetece transitar, alejados de aquellos parajes idílicos que pensamos debería ser nuestra existencia.
Por otro lado, la ausencia de miedo no nos garantiza prácticamente nada. Tan solo, quizá, la falta de remordimientos. El no pensar "Si hubiera...", para justificar un error; el no encontrar una excusa convicente (propia y ajena) para seguir engañándonos, y quitarnos la responsabilidad de nuestra propia vida.
Hay que ser Valientes, pero nunca "temerari@s". Y sobre todo, actuar,. Tomar las riendas de nuestras respectivas vidas, y no dejarnos llevar por los primeros vientos sin pensar si esos son los que más nos convienen, pero tampoco quedarnos siempre instalados en la comodidad de indecisión.
"El miedo es cosa de juventud. Yo he sido terriblemente miedosa. Cuando acabamos de llegar a este mundo desconocido, tenemos miedo de todo. Luego, de pronto, nos encontramos con que lo hemos perdido... Tal vez porque le damos menos importancia a todo."Hace tiempo que dejé esta entrada tan sólo planteada, para escribirla cuando el cuerpo me lo pidiera. Pues bien, ese dia ha llegado.
El miedo es aquello que nos atenaza cuando debemos tomar decisiones importantes, aquello que nos nubla el entendimiento cuando necesitamos pensar con claridad; aquello, en definitiva, que no nos permite ser quienes deberíamos ser, y nos obliga a vivir una vida que no nos llena.
O sea, que una vida llena de miedo nos va a impedir ser quienes deseamos ser. No? Es decir, el miedo está detrás de nuestra falta de inciativa, de nuestra inacción, de nuestra pasividad...
O tal vez nos escudamos en el miedo, para no ser quienes deseamos. Terror, pánico, timidez... El miedo en cualquiera de sus niveles determina las cosas que vivimos, pensamos, tenemos, y hasta deseamos. Y sólo cuando lo perdemos, podemos de verdad disfrutar o sufrir de nuestra vida. Porque muchas veces las decisiones que tomamos ("Somos decisiones", digo a menudo) nos llevan por caminos que no nos apetece transitar, alejados de aquellos parajes idílicos que pensamos debería ser nuestra existencia.
Por otro lado, la ausencia de miedo no nos garantiza prácticamente nada. Tan solo, quizá, la falta de remordimientos. El no pensar "Si hubiera...", para justificar un error; el no encontrar una excusa convicente (propia y ajena) para seguir engañándonos, y quitarnos la responsabilidad de nuestra propia vida.
Hay que ser Valientes, pero nunca "temerari@s". Y sobre todo, actuar,. Tomar las riendas de nuestras respectivas vidas, y no dejarnos llevar por los primeros vientos sin pensar si esos son los que más nos convienen, pero tampoco quedarnos siempre instalados en la comodidad de indecisión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario