Y llegamos a la última de las jornadas "de actividades" en nuestro viaje. Por la mañana, snorkel con tortugas en Akumal, y visita a un cenote. Por la tarde, visita al parque de Xcaret.
El snorkel con to

rtugas y demás bichos fue realmente espectacular. Nos vinieron a recoger con una "van" y nos llevaron a buscar al resto de "osados" excursionistas. Un grupo de diferentes nacionalidades, diferentes idiomas, edades... "ecléctico", creo que le llaman... Al llegar a la playa de Akumal la guía (una chica suiza que hablaba con acento mexicano con un ligero deje francés. Muy curioso) nos explicó un poco lo que íbamos a ver y a hacer, nos dio el equipo, a la playa! Porque entramos "a pie" en el agua, los animales estaban muy cerca de la orilla. Eso si, por si acaso nos pusimos el chaleco salvavidas. Era mucho más cómodo dejars

e flotar y disfrutar del paisaje submarino. Pudimos ver rayas (o mantas, nunca he sabido bien cómo distinguirlas), tortugas, peces variados, y hasta una barracuda (que pasó a pocos centímetros de mi...). Se nos hizo increíblemente corto, y salí encantadísima con la experiencia. De allí nos fuimos a seguir haciendo snorkel en un cenote, algo también espectacular. En algunos momentos, si metías la cabeza en el agua y dabas un paso, te daba la sensación de estar a punto de caer por un precipicio. Se pone la piel de gallina!
Por la tarde visitamos el parque de Xcaret.

Se trata d

e un parque temático, con animales y todo, con México como centro. Es decir, una muestra de todo lo que se puede encontrar en el país. Al visitarlo por la tarde no hicimos ninguna de las actividades acuáticas del parque (y que tenían una pinta estupenda!), y nos dedicamos a pasear por todo el recinto, admirando cada rincón... y haciendo tiempo para ver los dos espectáculos: el de caballos por la tarde, y el nocturno.
Nos llamó

especialmente la atención el "cementerio mexicano", una muestra de las distintas lápidas que se han ido encontrando en los diferentes cementerios del país. La muerte es algo festivo, y realmente lo demuestran!

Tambien era muy interesante ver el espectáculo de "doma charra" , la exhibición de caballos de diferentes razas, con sus jinetes haciendo piruetas, bailando al son de los "corridos", las "rancheras"... muy bonito y entrenido.
Pero, realmente, el plato fuerte ha sido el espectáculo nocturno. Primero, una demostración de cómo los antiguos mayas hacían la ceremonia del "juego de pelota". La verdad es que cuando hemos ido visitando las diferentes ruinas, no se nos había pasado por la cabeza la forma de "jugar" que tenían. Era curioso... y bastante difícil conseguir algún "tanto"!!! Un poco de historia de México, con Hernán Cortés entrando a caballo, los diferentes frailes "convirtiendo a la religión verdadera"... Algo realmente precioso y muy ilustrativo.
La segunda parte estaba dedicada al folklore mexicano. Es decir, una muestra de cada zona del país, sus músicas, trajes "típicos", bailes... y para acabar, y tras cantar a pleno pulmón el "México lindo y querido", un "resumen" de todo lo visto. Era algo increíble, que ponía la piel de gallina, y que deja a todo el mundo con un regusto dulce, cálido, ligeramente picante... Como és México!
Así que si alguien quiere ir alguna vez a visitar Riviera Maya, no puede dejar de visitar todos estos lugares, porque dejarán un recuerdo imborrable en su memoria y en su corazón... y si no se ponen crema solar, en su piel!
;-)
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