Y con este título no me refiero a la posibilidad de que haya vida más allá de nuestro sistema solar, o en alguna otra dimensión (que podría ser...). Me refiero a que en el día a dia existe todo un mundo más allá de nuestro ombligo. Puedo entender que, en los tiempos que corren, necesitemos "querernos", cuidarnos un poco más a nosotros mismos. Pero ello no debería implicar olvidarnos por completo de todos los demás seres vivientes que nos rodean (e incluso, de los no-vivientes).
Pongamos varios ejemplos, que seguro que harás más comprensible el título de hoy:
cuantas veces hemos bajado del vagón del metro (o del autobús, o de cualquier medio de transporte colectivo), y nos hemos encontrado con alguien que, justo al bajar, se para delante de la puerta, obstaculizando el paso a todos los demás viajeros. Una especie de "ya he salido... y me paro donde quiero". O cuantas veces hemos subido o bajado por una escalera mecánica, y justo al llegar al final, la persona que tenemos delante ralentiza su marcha, y nos hace tropezar con ella? (y los demás, con nosotros). Tan complicado es pensar que viene más gente detrás nuestro, y si yo me paro, seguramente molestaré a los que vienen detrás?
Más ejemplos: vamos al cine, y decidimos comprarnos unas palomitas, con su correspondiente bebida. Nos disponemos a disfrutar de una experiencia fantástica, como si estuviéramos en el salón de nuestra casa... olvidando al resto de espectadores, a quienes nuestros "ruiditos" buscando las palomitas en el fondo de nuestra "cajita" (o peor, al masticarlas!) pueden molestar, o a quienes nuestros comentarios durante la película no tienen por qué parecer "graciosos" o "acertados".
Otro: vamos caminando por la calle, y nos encontramos a toda una familia o un grupo de amigos paseando por delante nuestro... a un ritmo sensiblemente más lento que el nuestro, y ocupando toda la acera. O mejor aún, se encuentran con algún conocido, y se paran allí mismo, aunque no haya espacio para que pasen los demás peatones.
En definitiva, cuando nos centramos en nosotros, y sólo en nosotros, perdemos de vista que hay más gente a nuestro alrededor a quienes podemos estar molestando. Y si a mí me molestan estas actitudes o acciones cuando las "sufro", es muy probable que, si yo las hago, alguien se sienta molesto.
La solución es fácil. Mirar hacia atrás, por si viene alguien, y molesto en el lugar en el que he decidido "pararme". Callar mis "graciosos" comentarios en el cine, o comer las palomitas "discretamente". Pensar con algo que no sea mi ombligo o ver más allá de mi nariz.
Sólo hay que tener presente que no estamos solos en el "mundo mundial".
1 comentario:
Que razón tienes!
Si todo el mundo mirará más allá de su ombligo habría más respeto por los demás.
Los ejemplos que has puesto son muy ilustrativos, pero hay muchos más.
Que decir de las escaleras mecánicas del metro en la que la gente se para en el lado izquierdo e impide subir/bajar a todos aquellos que necesitan hacer uso de ese servicio de vía rápida. Incluso,en algunos casos, si sugieres que se pasen a la derecha encima te insultan! (y las escaleras tienen símbolos que lo indican). Si funciona en Londres o Paris porque en Barcelona no? Somos diferentes?
Este mismo ejemplo lo podemos trasladar a las autopistas, no entiendo como no se producen más caravanas de las que ya hay?
Si en algún caso no he mirado más allá de mi ombligo (de forma subsconsciente), no sólamente pido disculpas por ello si no que además me compremto a ampliar mi campo de visión!
Gracias por invitarnos a la reflexión!
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