Llega el verano sin casi haberlo preparado, sin darme tiempo a aceptarlo, sin apenas disfrutar del tiempo de descanso...
Mi cabeza, mi cuerpo, necesitan adaptarse a la nueva situación de inacción, tras los meses de vorágine. Y no hay manera. No soy capaz de encontrar un mínimo de disfrute, la apatía me deja en casa, sin buscar más entretenimiento que el dejar pasar las horas, una tras otra...
Quedan aún unos cuantos dias en los que, si no hay cambios de última hora, hay previstas algunas actividades interesantes. Pero sólo estan previstas. Ya veremos si finalmente se llevan a cabo.
En fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario