El sábado pasado tuve la oportunidad de ver una gran obra de teatro: PRODUCT
Una historia un tanto rocambolesca, interpretada de forma magistral (en otra ocasión más) por David Selvas, Mireia Aixalà y Norbert Martínez. La dirección de Julio Manrique, junto a las características de la Sala Beckett, dan a la obra una proximidad mágica, como si los actores se dirigieran a tí, que estás allí mismo, en aquel "despacho" de un productor de Hollywood que busca que una actriz, con dificultades profesionales, interprete a Amy, la heroína de una delirante historia de amor entre una "pija londinense" y un "malo-malísimo", miembro de Al-Qaeda. El asistente del productor aportará su granito de arena, unas veces, o auténticas paletadas de tierra, otras, con la mejor intención del mundo. El peso interpretativo de la obra (o del "monólogo asistido") recae, en su mayor parte, en David Selvas, a quien he tenido la oportunidad de ver actuar en varias ocasiones, y de quien cada vez me llevo una mejor impresión. El argumento de la "película", tan descabellado como lleno de tópicos del cine estadounidense, no dejará a nadie indiferente: seguro que en algún momento te hace reír. Y lo mejor, una frase que, muy a mi pesar, no he conseguido retener, pero que viene a decir algo así como "todos somos teatro".
Una comedia para disfrutar: del texto, de la sala, de la dirección, y sobre todo, del excelente trabajo de los actores.
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