Seguramente, es una de las actividades que más importancia ha tenido en mi vida. Con el deporte "de la pelota gorda" he aprendido a ser como soy. De pequeña era una niña más bien inquieta, pero extremadamente tímida y calladita. No cuando estaba con "mi gente", claro, pero sí cuando me encontraba con cualquier persona ajena a mi círculo más íntimo. Gracias al baloncesto aprendí a actuar con varios pares de ojos mirándome, y con el tiempo, el "varios" se convirtió en "muchos". Aprender a templar los nervios en situaciones difíciles, en alguien que se mordía las uñas, o a quien le daba auténtico pánico quedarse dentro de una tienda o supermercado cuando ya estaban anunciando el cierre, era un gran logro. Por si fuera poco, crecí más de lo que en el resto de la gente era habitual, y, no voy a ser demasiado hipócrita, el baloncesto no se me daba demasiado mal.
Por tanto, gracias a este deporte aprendí valores como "compañerismo", "equipo", "sacrificio", "competición", y "amistad", "diversión" y "serenidad". Las tres últimas son, seguramente, las más importantes. Aprendí a mantener mis amistades dentro y fuera del baloncesto, cosa bastante difícil, en ocasiones. Conseguí divertirme jugando y compitiendo, pero sin llegar a obsesionarme. Jugué mientras me divertí. Y supe buscar la serenidad en los momentos más "presionantes".
En definitiva, parafraseando a Johan Cruyff, "el baloncesto me lo ha dado todo". O casi. Aunque en estos momentos ni juegue, ni entrene a ningún equipo.
... Y como se vive alejada de las pistas? pues entendiendo que todo tiene un momento, que la vida es un camino fluído, y no lleno de trompicones, y asumiendo que, cuando el cuerpo dice "basta", y la cabeza dice "para", hay que hacerles caso.
Seguramente escribiré más cosas acerca de este deporte, pero no por ahora.
En otro momento, más.
Por tanto, gracias a este deporte aprendí valores como "compañerismo", "equipo", "sacrificio", "competición", y "amistad", "diversión" y "serenidad". Las tres últimas son, seguramente, las más importantes. Aprendí a mantener mis amistades dentro y fuera del baloncesto, cosa bastante difícil, en ocasiones. Conseguí divertirme jugando y compitiendo, pero sin llegar a obsesionarme. Jugué mientras me divertí. Y supe buscar la serenidad en los momentos más "presionantes".
En definitiva, parafraseando a Johan Cruyff, "el baloncesto me lo ha dado todo". O casi. Aunque en estos momentos ni juegue, ni entrene a ningún equipo.
... Y como se vive alejada de las pistas? pues entendiendo que todo tiene un momento, que la vida es un camino fluído, y no lleno de trompicones, y asumiendo que, cuando el cuerpo dice "basta", y la cabeza dice "para", hay que hacerles caso.
Seguramente escribiré más cosas acerca de este deporte, pero no por ahora.
En otro momento, más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario