lunes, 21 de enero de 2008

Arte y similares

En un libro que pronto aparecerá en la lista "Últimos libros leídos" que hay a la derecha, hay un par de párrafos interesantes, que paso a reproducir:

"(sobre la subasta de arte) El precio de venta no tenía nada que ver con que la obra de arte fuera buena o no. Tenía que ver con lo que la gente estuviera dispuesta a pagar por ella en un momento determinado.

(...) Lo del 'valor real' no existe. No existe. Y el que afirme lo contrario es un necio. El valor es una cifra arrancada milagrosamente de la estratosfera, una combinación de pieza única y ejecución maestra -eso sí, de modo subjetivo-, número de compradores interesados, dinero de que disponen, y el bombo que se le da.

(...) De modo que una pregunta más adecuada sería 'cuanto pagaría usted por la pieza', no cual es su valor
.
"

Es decir, un grupo de "expertos" deciden que una pieza es "valiosa", basándose en criterios subjetivos, económicos, políticos, etc., que, en cualquier caso, y como mínimo, podrían ser objeto de discusión. Pero dado que son "expertos", el que alza la voz contra ellos o manifiesta su disconformidad, rápidamente es tildado de "ignorante", "inculto", "demodé", y algún que otro adjetivo más "chic", "cool", o "fashion"...

Cuando alguien no piensa como la mayoría, y en el mejor de los casos, siempre hay un adjetivo preparado con el que menospreciarle, y en el peor, podrá ser perseguido, denostado y vilipendiado públicamente, o condenado al ostracismo por su "incomodidad".

Es el precio a pagar por no someterse a "la dictadura de la mayoría", o "democracia".

Si estás de acuerdo con todo esto, probablemente estés bastante cerca del "relativismo" del que hablaba en otro artículo...

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